POR DENTRO Y POR FUERA: Fragmento referido a mi papá,don Luis Ángel Long, ahora en la eternidad
Antes de hablar de su pipa, quiero mencionar lo más importante, su carácter, su personalidad que tanto me marcaron, ahora me doy cuenta.
Me enseñó cómo ser puntual, me enseñó con su ejemplo en amor a la excelencia.
Tenía un repertorio de dichos muy sabios, heredados de una familia valdense, con abuelos inmigrantes que traían consigo su propia cultura de crianza.
Hay un libro escrito sobre mi familia, Los Long_Los orígenes, escrito por mi primo Julio Walter.
Y si alguien quiere entrar en Google, va a encontrar datos muy interesantes sobre la colonia donde mi bisabuelo y otros valdenses vinieron a recalar: Alexandra Colony. (ver poema en Apéndice)
Adictos al trabajo pero también haciendo un alto énfasis en la necesidad de capacitarse y de dar lo mejor de nosotros en lo que hagamos, tuve muchos familiares con estrés, y me incluyo en el defecto que surge si no hallamos equilibrio.
Si bien tenía tonada campesina, bien santafesino mi papi, nacido en Rafaela, sus dichos parecían traducidos de otro idioma.
“Si uno no quiere, dos no pelean”.
“La palabra nuestra debe ser como un documento firmado”.
“Hecha la ley, hecha la trampa”.
“Al que madruga, Dios lo ayuda”.
“Su frase parafraseando a Napoleòn: “Vísteme despacio, que estoy apurado”, por lo que me aconsejaba: las cosas hechas a las apuradas, siempre salen mal.”
“Salí con media hora de anticipación asì llegàs a horario.”.
“La ocasión hace al ladròn”.
“El que se va sin que se lo pidan, vuelve sin que lo llamen”.
“Con la cabeza fría y el corazón caliente”.
“A palabras necias, oídos sordos”.
“A río revuelto, ganancia de pescadores”.
“El que siembra viento, recoge tempestades”.
Mi papá tendría ahora, 88 años…otra generación, ¿no es cierto?
Era puntual y jamás faltaba al trabajo, aunque tenía la mala costumbre de descargarse los disgustos traídos de allí, con mamá y traía la atmósfera laboral a casa.
Pero los fines de semana, salíamos al campo, allí sí era el gran desenchufe.
En las vacaciones (era increíble), madrugaba a las cuatro de la mañana, en el mar, para ir al muelle de Mar De Ajó a buscar “el mejor pique”. Amaba la caza y la pesca.
Quiso anotarme en el Tiro Federal a aprender tiro, qué bueno que no le hice caso.
Muy lector, me parece ver cuando diseñó un plano de lo que llamó “coche movido por energía solar”. No lo patentó debido a los temores extremos de mamá, que lo castraron. Dejó su sueño muerto en un papel. No importa, papi, me estarás viendo en otra dimensión, tomo yo el sueño y sigo adelante.
Su pipa: Es esto o La Calle
Hoy lo huelo, muy de vez en cuando. Ese aroma a tabaco de pipa de la mejor calidad. Siento ese perfume de tabaco bueno, lo busco y ya no está, pero me recuerda el encuentro futuro en otra dimensión de vida.
Meditando,en la mesa de luz con la lámpara artesanal, antigua.
Con adornos barrocos, y hecha de vidrio opaco dorado.
Esa luz privada,le permitia leer sus libros,interminables.
Al lado de la lámpara,con ese aroma a tabaco que tanto extraño,mi padre me dio el limite de amor que le agradeceré toda mi vida.
Tenía dieciseis años y me faltaba un año para recibirme de maestra de inglés.
Todavia, añoraba el piano de Mrs Quiroga,al final de mi primera infancia.
La música desbordaba mi vida y las hormonas, golpeteaban mis sentidos.
Papá, eternamente tranquilo por aquellos tiempos (hasta que la diabetes le cambio el carácter)…disfrutaba su pipa mientras me escuchaba en silencio.
“Papa, ya sé inglés”.
“Traduzco, canto,me comunico en inglés. ¡Pa… con esa plata que gastas en Cultural,me podrías comprar un piano y asi estudio música.¿Me dejas salir de Cultural?”.
Nunca su silencio me había parecido tan largo.
Parecia que miraba la eternidad delante suyo. Detrás de la ultima pitada de pipa, derribo en un solo momento,mi montaña de arena adolescente:

“
Es esto… o la calle”.
Sé que me hablaba en serio. Nadie me había dicho nada todavía, pero intuía mi adopción. Me veía en un hogar sustituto, empezando mi vida de nuevo.
Si en ese momento, quinto año de Cultural, hubiera conocido las clases de Mr Goñi, ni se me hubiera ocurrido. Pero en ese momento, sin desmerecer la alta capacidad académica de mi teacher, para mi era una docente excesivamente rutinaria.
Me retiré de su silencio firme, también, sin decir palabras.
Sé que mi padre esta disfrutando la compañía de mi madre, más allá de este ámbito de vida.
Le estoy tan agradecida,por haberme hecho sumergir en el idioma de Shakespeare,de los Beatles…¡de todo el mundo!
Al año siguiente, con Mr Goñi, entré en un enamoramiento eterno del idioma. Sus clases parecían durar diez minutos por lo emocionantes, interesantes, que capturaban toda nuestra atención y no nos alcanzaban las manos para tomar apuntes. Y siempre, nos daba pena terminar y no veíamos la hora de que volviera la clase siguiente…
Mi segunda lengua fue mi medio de vida, hasta el día de hoy.
Cada tanto huelo una pipa con buen tabaco, cada vez con menor frecuencia.
Y me pongo a soñar que mi papi esta allí.
Voy preparando el abrazo que le voy a dar, cuando cruce las puertas eternas
Donde la nostalgia
Será una palabra olvidada.
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