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Saturday, January 3, 2015

POR DENTRO Y POR FUERA: EL DESPERTAR,1A PARTE CAPÍTULO 2

Capítulo 2: La Década del 70’


Nuestra Década del Setenta
 Autor: Quino (una cosa es vivir en un país independiente y otra es vivir in the pendiente).


Antes de entrar en el tema personal, comienzo con una referencia mediática. Un poco de nuestro país, otro poco del exterior. Ahora, podemos acompañar esta referencia con videos de Capussotto quien saca de la galera registros históricos de esa época.
¿Quién recuerda ese programa de televisión, con una frase que cruzó las fronteras?
“El que no salta, es un gorilón!”.
Increíblemente, encontré en un video de You Tube, en un recital de los Jaivas, al auditorio gritando: “!El que no salta, es un Pinochet!”.
Mi lectura personal de la frase, año 2009 recién empezado, sería:
El que no salta, es porque no tiene sueños!”.
Si tenés sueños estás vivo y si tenés sueños, luchá por ellos aunque nadie te entienda ni te apoye. Viví por ellos, priorizalos no los postergues no sea que pasen los años y te hayas dado cuenta que viviste para vegetar, como el malevo del libro de Leopoldo Marechal (ver Adán Buenos Aires).
Cantantes internacionales: Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Joan Baez, Keith Green, y la lista es interminable, es sólo una mención.
Isla de Weight, Woodstock, paraísos hippies. Y por acà….Mafalda!



Literatura: Cortázar, Miguel Ángel Asturias, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Augusto Roa Bastos, Mario Vargas Llosa,  Ernesto Cardenal, García Márquez, Pablo Neruda que nos dejó en el año 1973, Simone de Beauviour, Jean Paul Sartre, Erich Fromm, Solyenitzin…y claro…!Borges!
. Sé que me están faltando nombres y puedo llegar a ser muy injusta. Eduardo Galeano, marcando una senda con Las Venas Abiertas de América Latina, gracias a Dios, vigente y vivo! Coherente y digno de ser escuchado al día de la fecha.




Vocablos muy usados en aquél tiempo:
Mersa: clase baja
Lumpen: (sacado de un término marxista, lumpen proletariat), muy escasa cultura.
Rascar: primer contacto físico de novios.
Budín/Bombón: Ejemplar del sexo opuesto que daba ganas de mirar dos veces.
Levante: Relación amorosa pasajera.
Facho: Derechista en forma despectiva.
Zurdo: Izquierdista también en forma despectiva.
Prole: perteneciente a la clase trabajadora, despectivo.
(Mirando “desde lejos” este vocabulario, descubro ahora divisiones internas que luego se hicieron dramáticas y que se perpetuaron en aquéllos quienes aun no han conocido la dicha del perdón).


Más en el plano personal, la década del 70 fue salir de mi primer capullo y encontrarme con mi realidad inmediata.
______________________________________

Julio Lacarra, por ejemplo. Celador de nuestra querida Escuela Normal Mixta Alte. Brown de Quilmes




Hoy lo veo en carteleras aquí en Capital, y ¡me alegro por él! Menos pelo, unos kilos más, pero siempre la misma sonrisa de hombre  bueno. Hacía" la vista gorda" más de una vez, frente a nuestras travesuras, todavía, inocentes.
En las horas libres, él se venía con nosotros a cantar con su guitarra: “Salgo a caminar/Por la cintura cósmica del Sur” ,una canción de César Isella. Al rato que terminaba de cantar, un bombonazo que no me daba ni la hora, aprovechaba para invitarme a las peñas del PC de Quilmes.
Pasaron los años, y un día este chico al que apellidaremos” P…”, me encontró vendiendo materiales de una ideología diferente a la suya, una ideología de amor sin discriminación,transformadora de la sociedad sin arma destructiva… A mi lado, vendiendo, estaba ese chico tan famoso dentro de mi corazón, quien suplió temporariamente la ausencia de Arkantos….


….Símil de Piero


 Él era mi compañero de stand, me vio casi llorar cuando “P… “ se alejo indignado, después de descubrir que yo vendía “eso”, así como  dijo” P…” con tono despectivo. Me estaba partiendo por dentro.
Y el nuevo famoso en mi corazón, en sus primeros amagues de ternura, me dice:”Querés un caramelo?”. Fue inolvidable.
Símil de Piero, pero más guapo según mis ojos, caminamos interminablemente por las calles de la Plata, hojas como colchón de tilo en el suelo, olor de otoño.
Los bosques de La Plata cerca de Medicina, y los bulevares del centro, plagados de hojas de tilo, caminatas hasta la estación de trenes.




Desde  Dentro…

“Llegando/Llegaste
Te miré de frente
Después puse un nombre
Te llamé ternura
Llegando llegaste
Te miré de frente
Despuès puse un nombre
Te llamè ternura
Llegando llegaste
Nos fuimos pensando
Me fui animando
Luego te besè
Y una mañana
Mientras el café mezclaba
En una servilleta blanca yo te dibujaba yo te dibujaba.



“Eran los tiempos de esa canción de Piero, y yo pensaba en vos. No te supiste declarar o no supe entenderte. Eternidad prometida y futuro encuentro después de este mundo, saliste joven de la vida, de una forma abrupta e inimaginable. Te llore por última vez, mi gran amor adolescente que nunca fue”.







Mr Goñi (Dr César Aníbal Goñi)




 (Imagen de uno de sus libros, mi profesor ha sido premiado en el Fondo Nacional De Las Artes, ha sido Columnista en el Buenos Aires Herald, periodista en La Prensa, entre otras cosas, y a cargo del Staff Internacional de Cambridge University, cuando se tomaban exàmenes internacionales para First Certificate, y sugiero fuertemente a los estudiantes de inglés y profesionales de la lengua, Concordario de Tèrminos Rioplatenses en Idioma Inglés).

Quienes fuimos sus alumnos, no tenemos más que palabras de agradecimiento y de admiración. Porque no solo nos dio inglés del mejor, sino que también vimos en él un estilo de vida íntegro y de excelencia.
Sensible a nuestros huecos de conocimiento, en forma magistral nos daba clases que parecían durar 10 minutos, aunque en realidad, eran 45.
Ahora que tengo el privilegio de disfrutar de su mentoreo a sus ochenta años, veo que no hay incoherencias en su vida, no hay repliegues.
Su cultura fuera de lo común, y un compromiso de tomar con responsabilidad, el estudio de la lengua. Con la humildad de los grandes, hace poco me enteré de sus premios del Fondo Nacional de las Artes, de sus colaboraciones en el periódico La Prensa, su columna en el Buenos Aires Herald.
El fruto de su enseñanza es que los nativos extranjeros que han hablado conmigo, me dicen invariablemente:”¿Dónde estudiaste inglés?”. Sin embargo, frente a Mr Goñi sigo congelándome y me halla lo corregible  y en vías de perfección, con muchísimo gusto estoy afinando el hacha del idioma con su asesoramiento.
Es alguien para escucharlo en silencio durante horas y adquirir el más preciado de los bienes, la sabiduría.
Con sabiduría evitamos problemas, y todavía me siento joven como para seguir aprendiendo.
Hace poco ha editado una obra maestra del idioma, con la cual se van a llenar muchos  baches en la traducción y la enseñanza, en el ámbito del Río de La Plata. Ahora ha presentado su Concordario de Términos Rioplatenses en Idioma Inglés, su obra maestra que resume décadas de investigación en el idioma.

                                                
Cuando Lili y yo lo hicimos enojar a Mr Goñi

La anécdota que les debía?? Les recuerdo: Mi amiga Liliana, y nuestras risas eternas adolescentes.

Estábamos estudiando “The Forty Nine Steps”,un excelente libro de literatura. Las preguntas que había que traer ya preparadas desde casa, bastante complejas, como para asegurar al profesor, que habíamos entendido las ideas.
Lili y yo nos sentábamos muy juntas una al lado de la otra. Mr Goñi, con una gran calma, hizo la última pregunta del cuestionario a….una de las dos.
Pero,…¿Cuál de ellas?
Lili pensaba que era yo….
Y yo pensaba que le preguntaba a mi amiga.
Mr Goñi, imperturbable, repitió la pregunta, bastante larga, porque ninguna de las dos contestaba.
 Cada una pensaba que el “privilegio” de contestar, se lo llevaba la otra”!
Como diríamos en confianza,…!después de usted!
Empezamos a reírnos, a dúo, pero mudas en inglés….hasta que Mr Goñi perdió la paciencia, nunca lo vi así en años.
“…You Liliana… You!” (a mi amiga).Enrojecidas las dos, seguíamos riendo….
Mi amiga  balbuceó la respuesta, mientras yo sentía que me iba a descomponer de la misma risa.
Conclusión: Mejor estudiar   …. Que para reírse por tonteras, adolescentes….siempre hay tiempo!


¡Serio Rebrote De Rebeldía Anti-Inglés!

Fue cuando, por primera vez, intenté ser literata.
Hice un curso en el colegio Ward, con alguien también maravilloso, que fue mi mentor durante un año lleno de  paciencia (la suya, por supuesto) el doctor Arnoldo Canclini, miembro de la Academia Argentina de Historia, muy premiado como historiador. Pero excelente traductor y escritor.
Luego que se llevó mis escritos del curso, donde soñaba con ser “la gran escritora”, empezaron a aparecer en mi correo postal, sus correcciones llenas de  humor. Me corregía y al mismo tiempo, me hacía reír: aparecían mis frases descolocadas de contexto, “la escuela” (¿cuál escuela?) me preguntaba al margen don Arnoldo.
En la entrevista personal, llegó la pregunta inesperada.”¿Usted habla inglés?”.
“Ya me olvidé” (quería decirle que intentaba olvidarlo aunque no podía). Hacía 5 años que había dejado Cultural. ¡Perdón a todos mis profesores de inglés, presentes y ausentes!
“Lo dudo”, dijo mi mentor. “Escribe castellano, pero la forma de escribir, es como traducido del idioma inglés. Tendría que lograr separar ambos idiomas, para lograr ser una buena escritora en español.” 

 Pasados unos años, este dicho fue corroborado por mis hijos: …“Ma, parecès una película subtitulada!”.








Episodios Con Mis Profesores Del Secundario




(A la derecha estàn las puertas de entrada que aquí no se ven. En quinto año nos quisimos escapar, rateada frustrada, con mi amiga Cristina). Nos descubriesro

De Cómo Pude Conocer La Dentadura Del Profesor de Geografìa
Nuestro profesor de Geografía, en nuestra Escuela Normal de Quilmes, era brillante.
Prolijo en su apariencia personal y en la forma en que dictaba sus clases, tenía el don de generar un silencio sepulcral, cuando tomaba esa libreta terrible con nuestros nombres anotados, sólo para hacernos pasar al frente y hacernos las màs punzantes preguntas sobre Geografìa que llegaban a ser siempre algo inimaginable.
La respuesta era una nota directa al boletín. Simplemente, la sola presencia del profesor (¡que no faltaba nunca!)nos hacía temblar.
Decía: “Paseee….”y decía el apellido de la próxima víctima, perdón, el próximo alumno que debía pasar al frente, sin machetes (era un “uno” en el boletín), sin ayudas externas de ninguna clase y descartando el método de estudiar de memoria.
Sus preguntas torturantes, él se quería asegurar que los contenidos, realmente, los habíamos entendido.
Hoy con una mirada adulta se lo agradezco.
Pero ese día….
Siempre tuve la costumbre de sacarme los zapatos durante la clase y jugar con mis pies desnudos dentro de ellos. Mi compañera, portadora de mi mismo nombre, pero hartamente esmerada en su clase de Geografía, me amenazaba siempre, en forma poco creíble, que “me iba a patear los zapatos un día de éstos”, si me ponía a jugar con los mocasines.
El día de éstos”, se cumplió, en esta clase de Geografía. Mis zapatos fueron a dar debajo de los asientos de adelante, donde se sentaban los “tragas” reconocidos. El tema estaba pasando inadvertido, nadie se había dado cuenta que mis zapatos descansaban, al fin libres de mis pies juguetones, seguramente dando olores poco discretos, que sin embargo, no inquietaron los sentidos de nadie.
Me sentía un poco rara, con los pies al aire (mi compañera,  mientras tanto, con aire triunfante, repasaba  los apuntes de geografía).
Silencio total en la clase.
El profesor tomó su libreta, que como siempre, para nuestra tortura, estudiaba concienzudamente, nombre por nombre.
 De pronto,  dijo: “Paseee……(mi apellido)!”.

El resto de mis compañeros, como de costumbre, suspiraron a una con alivio, al no escuchar sus nombres.
Mi compañera, empezó a descomponerse de risa, disfrutando su venganza. Sentí que el piso se abría invisiblemente, en dos, mientras mis mejillas empezaron a enrojecer repentinamente.
Muy seria, le dije: “Profesor, no puedo pasar”.
“¿Por qué?”, preguntó, con su seriedad habitual.
Siguiendo su mismo tono declamatorio, hablando lento y en voz un poco baja, contesté:
Porque estoy sin zapatos”. (Mi amiga y compañera, lloraba de risa y el resto del grado aprovechó el incidente para aliviar la tensión).
….Por primera vez descubrimos, que los pómulos superiores de nuestro profesor se arrugaban al reír y su dentadura, era tan prolija como su traje…..




De cómo nuestra división paso a convertirse en el timbre de recreo

Hoy día tengo problemas con mi audición. Y puedo entender a este profesor de Química, que NO OIA NADA, y era terriblemente apresurado.
Nosotros, aburridos con ganas de ponerle sal y alegria a los frios claustros de la Escuela Normal de Quilmas, tuvimos una idea para salir de la rutina,
Las debilidades fisicas y emocionales de nuestro profesor ayudaban a nuestros objetivos, tener un poco mas de recreo.
Nos pusimos de acuerdo en inventar un timbre que no existia, hacer un RIING con los labios apretados todos al mismo tiempo.
A la cuenta de tres, lo hicimos en total acuerdo del curso.
En plena clase de Quimica, alguien le dio la noticia:

Profesor…recreo!”.
Precipitadamente, como siempre, recogio sus cosas y salio.
 A un patio vacío de profesores y alumnos.

Estabamos llorando de la risa y empezando a movernos dentro del curso cuando aparecio la rectora junto con nuestro profesor, enrojecido, furioso y gritando.
Tuvimos amonestaciones colectivas, pero nadie pudo quitarnos la adrenalina de inventar un recreo que no existía,
La vida toma sus recompensas, y hoy soy yo, la que de vez en cuando, no escucha bien.

Aldo   Severi


Ëstas cosas que no entiendo alguna vez entenderé, por qué un tributo y no un homenaje . Tan joven se nos fue.
No sólo un gran pintor, nos hizo amar la pintura, desde su aparentemente sencilla materia: “Dibujo”.
Fue mucho más que eso. Tanto nos sirvió su enseñanza, que cuando tuve que cursar “Historia del Arte” en la universidad de La Plata, casi no me costó sacarme un 8 en el final. Fue refrescar lo enseñado por Severi en dos años consecutivos de cátedra secundaria.
Nos enseñó pasión, nos enseñó a amar la pintura, a reconocer el paralelo entre los movimientos pictóricos y la cultura imperante (al igual que en la carrera de Letras).
En lo personal, he preferido desde siempre, el impresionismo.
El capturar el paso del tiempo, me apasiona.


Luego cuando hallé rasgos impresionistas en un poema de Machado (Yo Voy Soñando Caminos), definitivamente opté por este estilo pictórico- literario, como mi preferido ,luego de haber transitado por los cuadros de Renoir. Ahí va:

YO VOY SOÑANDO CAMINOS
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”. Antonio Machado, 1906.
Volviendo al profesor  Severi, era imposible olvidar sus clases.
Siempre rompía los límites del libreto del programa oficial, y escucharlo era  un verdadero deleite.
Ojos muy claros y grandes, calvicie y canas onduladas, podía pasar por hombre guapo, pero bueno, por lo menos en mi caso, la admiración no pasó de pasar por el aspecto académico.
Su didáctica la apliqué con mis hijos, quienes han aprendido a reconocer los movimientos pictóricos a poder leer una pintura y distinguir un estilo.


Fue muy sencillo, hallar su carácter en  sus trazos y en sus cuadros, hoy desparramados en todas partes.



Viaje a Bariloche
Íbamos cantando "Necesito a Alguien", o "Mariel y el Capitán" (sin pensar en esta última, el contenido tan dramático del relato), todas de Sui Generis.
 O, los más politizados: "Salgo a Caminar/Por la Cintura Cósmica del Sur" (César Isella/Armando Tejada Gómez) , o “Todos Juntos” de los Jaivas,  entre otras.
Con la memoria de los versos,  siempre refrescada gracias a nuestro celador que si mal no recuerdo, vino con nosotros. (Julio Lacarra, hoy dìa con menos pelo pero la misma sonrisa de hombre bueno y…¡ hecho todo un cantante!)

Optamos por el viaje en tren hasta Bariloche, donde novios y novias desconsolados, tomaban conciencia de que su amor adolescente era puesto a prueba por la distancia.
Algunos de ellos, tuvieron razón (no voy a decir los nombres) y otros, como Bob Van Bentehem, permanecieron fieles aún en la distancia.
 (Lo reencontré en mi ciudad de Quilmes unos años después, eufórico recién llegado de Alemania donde participó de la Caída del Muro de Berlín).
Bob llegó a tener un hermoso matrimonio con su novia de la secundaria, la doctora Blanco.

Recuerdos más notorios:

Cerca de Carmen de Patagones, el tren transitaba por un paisaje agreste y peligroso. Mi idea: sentarme en las escalinatas del tren para ver mejor el paisaje.
Todavía no era madre, y la mía, aún madre adoptante, no tenía la menor idea de mi innecesaria exposición al peligro, para mí, adrenalina pura en ese momento.
(Gracias a Dios, maduré.....).
Estuvimos casi siempre juntos como grupo.
El Centro Cívico, una belleza que pude disfrutar comprando lo que quería, lejos de los límites económicos que tuve que vivir a partir de los dos primeros años de mi separación matrimonial.
Compré dulces regionales para mis padres, ropa indígena hecha en telar, un tapiz como cubrecama que llegaron a utilizar mis hijos.

El día de la excursión a la Isla Victoria, llegué hasta la lancha.
Miré las profundidades transparentes del Nahuel Huapi, recordé que no sabía nadar y en medio de las protestas de mis compañeros (que me iban a extrañar por mi humor lleno de ironías) me volví caminando hacia el hotel (no sé cuánta distancia, pero son diecisiete años....), camino opuesto a las aguas inseguras.

Caminar por allí, fue una belleza en medio de un verano lleno de deshielos, con las flores patagónicas en lo que parecía, una primavera del Sur.

Con mi amiga Cristina, quien me acompañó en mi escapada de la lancha, decidimos conocer el Sheraton de Bariloche.
Pedimos sólo un café con crema, que fue servido generosamente con dulces regionales y masitas secas.
El mozo, inolvidable. Parecía un bailarín ruso escapado del Bolshoi, equipo de ballet proveniente de Moscú.
Rubio, con ademanes de corte real, nos sirvió la taza de café con tal esmero que ni siquiera se escuchaba el sonido de la taza en la mesa. Apenas se retiró, dijimos :"!Este es un buen mozo!".

No les quiero relatar el abrupto fin de la vida de Cris, unos pocos años después.
Habíamos quedado con el grupo de amigas de la división formado en forma más íntima (Zulema, Cristina, Liliana, ahora doctora, la que mi tiró los zapatos del día de la clase de Geografía, y yo).
Fue tan grande el dolor, que nunca más nos volvimos a reunir.


Volviendo al viaje, a la noche, algunos destaparon la furia sexual de la edad.
Con Cristina optamos por charlar y reírnos hasta la madrugada.

Me esperaba un enero en la pileta del QAC, con mis amigas del Club, Lili Marengo, Susi Barba y con mi nueva amiga Élida, presentada por Lili quienes compartieron su secundario en el colegio San José.

En Febrero, nos esperaba el Curso de Introducción a las Carreras de Humanidades en el Aula Magna de dicha Facultad, un curso de Ingreso cuyo examen fue hartamente fácil.
Nos dictó el curso un muy buen periodista con tendencia hacia la izquierda.
Me partió la cabeza en cuanto a la realidad de los intereses que juegan detrás de ciertos medios de comunicación y una síntesis sobre la historia mundial a partir de la 2a Guerra Mundial, lamento muchísimo haber perdido los apuntes.