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Thursday, January 29, 2015

LA ANTINOVELA: UN ADELANTO




MI TERCER LIBRO

Como escritora, puedo darme estos gustos.

Salir del primer libro y saltar, de pronto a mostrar algo del inicio de esta nueva aventura de meterme a escribir palabras que salen del alma y no sé cómo.
Para muchos de mis lectores amigos, la retranscripciòn de mi libro es algo enteramente nuevo, pero no lo es para mí. Reinventarse es vivir.Por eso, me detengo antes de seguir con la edición íntegra, de mi primer libro. Tomo aire nuevo, y comparto esto:


LA ANTINOVELA


Porque las novelas ya existen.Y los anti-héroes, también.
Y qué, de una anti-novela con anti héroes;heroínas que cambian la historia; y vidas entrelazadas que nos recuerdan a nosotros mismos,historias que nos hacen mirarnos al espejo de nuestro corazón y que sacan la segunda tanda de lágrimas que alguna vez lloramos porque otro, vivió ese amor como nosotros lo vivimos.

Ese adiós, ese alejamiento inesperado, ese llanto a solas en la plaza, en el colectivo, en el coche.

O ese beso inesperado que finalmente llegó, ese olor corporal del amado que se nos hizo familiar,como sacado de nuestra piel.

Porque este libro nos harà soñar e identificarnos con el amor pero al mismo tiempo,romperemos mitos, temas culturales que nada tienen que ver con el amor genuino.

¿Cómo?

Lo iremos descubriendo juntos.


CAPÌTULO 1

Amores en el Comedor de la Universidad de La Plata

Olga, recièn llegada a los claustros universitarios, era lo que hoy dirìamos, una chetta.

Vestida con ropa de Etam, o de boutiques, desentonaba con las chicas con aire de izquierda en jeans acampanados, corte Oxford, eternas zapatillas,  dècada del 70.

Si bien se la pasaba en institutos de belleza tratando de mejorar su imagen y habìa comprado catorce pares de plataformas para sentirse más alta (sólo usaba dos o tres), le costaba mirarse al espejo. Pequeña de talla como su estima, pasaron años y muchos milagros internos hasta que logró mirarse al espejo y hallarse bella. Justo, cuando las arrugas comenzaron a aparecer.

Seguìa enamorada de un imposible de la secundaria, no veìa a nadie por màs que los chicos de la Plata se las traìan.
Era el tiempo de las barbas, los ponchos en invierno, los gamulanes, chicos "re lindos", "churros"....Sin embargo, ella aún pensaba en un flaco que jamás le dio bolilla.

Ella, terca en sus sentimientos, había cambiado su bachillerato de Letras, donde finalmente fue a recaer, por la especializaciòn Fìsico-Matemàtica, nada màs para darse chance a ver si lo podìa conquistar.
A lo sumo había logrado un par de discusiones políticas con él, sin ningún acuerdo, y con furia interna veìa cómo él buscaba otros perfiles de mujer, delante de sus ojos.

En ese estado sentimental, fue a estudiar su carrera que le quitaba el sueño, ahora más que cualquier varón.

...Hasta que un día, lo volvió a hallar en el Pabellón de Química, en los bosques de La  Plata.

Olga se había involucrado con gente de fe cristiana que vendía literatura en este pabellón, desafiando la Teoría de las Especies y la visión marxista de la vida.

Se quedò muda, cuando él se detuvo en su puesto de libros, ya sin el uniforme de la Escuela del estado, con jeans y una camisa a cuadros que combinaba perfecto con sus ojos azules.

(Olga tenía un compañero de ventas, quien se había ofrecido acompañarla para que no esté sola, un joven a quien ella apenas podía registrar.Sintió que estaba sola en una isla, mientras su amor imposible recién encontrado miraba título por título).

Él tildó esta literatura como "reaccionaria, burguesa y pro-capitalista".


-Esto estás vendiendo? No esperaba esto de vos.

Se dio media vuelta, y se fue.

Olguita, con dieciocho casi diecisiete, mezcla de alegría con el reencuentro más la desazón de su desprecio, bajó la vista a la nada mientras él se iba decididamente, definitivamente.

Ella no se dio cuenta que en el choque con la realidad, su espacio afectivo quedaba nuevamente vacío.

A su lado, su compañero de ventas, aparece como protagonista (aunque en realidad, siempre había estado a su lado) y le dice:

"¿Querès un caramelo?".Del caramelo compartido pasaron a la charla y luego la primera, de muchas caminatas hasta la estación de trenes donde ella volvía a su casa.








(fragmento, Capìtulo 1).