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DESDE OTRO ÁNGULO, EL GIRO DE NUESTRA VIDA
Nunca pensé tener que dar un golpe bajo a mis lectores, y cerrar la autobiografía con un final abierto, con estas características.
Mientras escribo esta autobiografía, aun me parece escuchar los pasos rápidos de Saris en el pasillo de mi casa, temprano antes de ir a su trabajo, para estudiar juntas una materia final para terminar su secundario. Los mates compartidos, una pequeña siesta en mi sillón, hablar juntas sobre el Plan Marshall, “Las Venas Abiertas de América Latina” , y finalmente, la satisfacción de su materia aprobada!
Una Navidad inolvidable en su casa, donde me agasajó como ama de casa ya, disfrutando de su ternura de hija mayor, ya amiga.
Éste verano del 2009 estaba en una etapa de plena revisión del manuscrito, siempre lleno de errores a mi entender, mientras comenzaba un negocio en una feria artesanal en Parque Centenario y cerraba un manual en idioma inglés como bienvenida a los turistas de habla inglesa.
De pronto, Saris, que me invita a cenar “porque me extrañaba”, y me cuenta que costaba hilar las ideas, que se confundía. Eso fue un lunes. El miércoles ya no pudo ir a trabajar, quedó muda y sin poder escribir.
Hace casi tres meses, que está en terapia intensiva, con mejorías milagrosas pero aún con una lucha incierta por su vida.
El nueve de marzo tuvo un paro cardiorrespiratorio del que sobrevivió gracias a Dios, luego de largos 5 minutos de reanimación.
Me propuse no llorarla por anticipado y estar al pie no permitiendo ningún pensamiento de derrota, hasta el final.
Luego, vino una neumonía de pronóstico grave.
(En total padeció cinco neumonías hasta aquí)
Rodear su cama con paz, peleas con médicos o familiares afuera y lejos de su persona.
Le canté, le pusimos música, la rodeamos de oración.
Esto que escribí, tiene fecha 5 de abril del 2009, circuló entre mis amigos por email.
LA FOTO DESPUÈS
ABRIL 2009
Justo un mes y medio atrás, vi a Saris como nunca la había visto: sus ojitos llenos de derrames, hinchada, con fiebre alta y llena de aparatos.
El día anterior estaba en franca recuperación.
Al lado de su cama, le dije al Señor que esa imagen no era la definitiva. Que venía una “imagen” mejor, que empecé a soñar.
Dios me llevó a mirar, la “foto después”. Recuperada, deshinchada, en franca mejoría.
Hoy, está respirando sola, todavía por la tráquea pero sola, recuperando peso y en pleno tratamiento para superar su semiinconsciencia que cada vez es menor…!
Justo un mes y medio atrás, vi a Saris como nunca la había visto: sus ojitos llenos de derrames, hinchada, con fiebre alta y llena de aparatos.
El día anterior estaba en franca recuperación.
Al lado de su cama, le dije al Señor que esa imagen no era la definitiva. Que venía una “imagen” mejor, que empecé a soñar.
Dios me llevó a mirar, la “foto después”. Recuperada, deshinchada, en franca mejoría.
Hoy, está respirando sola, todavía por la tráquea pero sola, recuperando peso y en pleno tratamiento para superar su semiinconsciencia que cada vez es menor…!
Y estoy haciendo otra foto: recuperada completamente!
Todos tenemos una” foto después” en fe.
Los que hemos perdido a alguien, dibujando el encuentro futuro.
Los que estamos luchando con una situación incierta luchando en el área económica, generando prosperidad.
Por eso el Señor se lo llevo a Abraham a mirar las estrellas: dibujados, los rostros de sus interminables descendientes.
Gracias por la fuerza compartida en cada saludo cada ánimo!
Así seguimos adelante, dibujando un futuro de gloria ¡
Liliana
Todos tenemos una” foto después” en fe.
Los que hemos perdido a alguien, dibujando el encuentro futuro.
Los que estamos luchando con una situación incierta luchando en el área económica, generando prosperidad.
Por eso el Señor se lo llevo a Abraham a mirar las estrellas: dibujados, los rostros de sus interminables descendientes.
Gracias por la fuerza compartida en cada saludo cada ánimo!
Así seguimos adelante, dibujando un futuro de gloria ¡
Liliana
Cerca de cerrar este período en la vida de mi hija, los intentos de Tec fallaron, aparecieron infartos cerebrales en toda su cabeza y no quiero más Terapia Electroconvulsiva para Sarita. Esto mas la falta de oxígeno por el PCR de marzo, me parece demasiado.
Espero este momento una rehabilitación, algo mucho más tedioso y largo que una Tec con buen resultado.
En todo este tiempo, mi frase sigue siendo: “!Saris… NO!”.
Ella es un ser que brilla, su brillo es necesario en este mundo.
Aún en su cama, brilla.
En terapia intensiva, familiares de enfermos, médicos, enfermeros, paramédicos todos, la aman.
Valoro los momentos maravillosos que me aprieta la mano, su mirada profunda cuando logra conectarse con la realidad, sus intentos por erguirse para que la abrace.
Insisto, no quiero golpes bajos tocando la sensibilidad general. Para eso mi hijo Elías hizo un video en You Tube con la música preferida de Saris, Evanescence, que al final de este párrafo lo dejo copiado y pegado para quien lo quiera ver.
Una vez leí a Graciela Fernández Mejide, hablar de sus primeros tiempos de separación con su hijo desaparecido.
Ella iba a tomar un helado y él en ninguna manera podía tener acceso a la misma experiencia y ella estaba como “en otra órbita” fuera, lejos de su hijo, en forma abrupta y fuera de control.
Por lo menos, así entendí esa lectura.
Cuando salgo del sanatorio, adonde vuelvo dos veces al día, siento algo parecido.
Tengo mi propia vida, pero mi máximo momento es al lado de mi hija, contengo el aliento y lucho con todas mis armas al alcance de mi mano para crear un puente de vida para Saris, mi hija que llegó a convertirse en amiga, en sueño prometido con su tremendo potencial.
En medio del dolor y los agradecimientos por sus avances, en medio de sus recaídas que me dejan sin aliento, me maravilla que “Saris” es un personaje que irradia vida para quienes la están conociendo ahora.
Ella es un mundo, un personaje que genera amor, ganas de luchar por la vida, a quien escucha su historia.
Ella está generando una mirada hacia arriba, hacia lo sobrenatural para su curación, ya en tiempos límites y su vida en este momento nos hace bien a todos.
Preferiría que fuera de otra manera, porque es una mujer llena de sabiduría práctica y mi anhelo es que muchos la escuchen luego de esta experiencia, su voz es voz de ángeles, digna de prestarle atención por su contenido.
Queridos lectores, quiero compartirles que se puede disfrutar la vida en medio del dolor y la máxima incertidumbre. Como he escuchado decir a Alejandra Stamateas, “cuando tengas que comer, comé, disfrutá el momento, saboreá lo que tengas”. Y esto lo apliqué a mis viajes hasta el sanatorio, mirar los árboles de Buenos Aires a lo largo del camino, los bebés, la belleza de la vida en tiempo presente.
Estoy procurando no caer en estrés nuevamente (tuve uno muy fuerte en el año 2008, luego de la internación de mi hijo Elías quien ahora está muy bien!). Estaba con la recomendación médica de desenchufarme y si fuera posible, irme de vacaciones, cuando Saris enfermó.
Y me hice una lista de cosas mínimas para reponer mis fuerzas cada día:
-Por lo menos, buscar algo cómico que me haga reír una vez por día.
-Una vez por día, una breve caminata o hacer algo que me gusta mucho.
-Una vez por día, agradecer por algo o una buena lectura.
-El otro día, viajando el sanatorio, una chica atendió un celular y dijo “Hola ma!”, parecía la voz dulce de mi hija diciendo esa misma frase, tan de ella, “Hola Ma!”como ella lo hacía.
- Dejar salir las lágrimas sin vergüenza, donde sea, necesito llorar. Pero NUNCA cerca de ella,ni permitir que otros lo hagan allí.
-Y aunque parezca loco, cantar. Canto al lado de su cama.
Cada día que comienza es para mí una nueva esperanza y una nueva entrega de la vida de mi hija que en realidad, no me pertenece.
Madre sí, pero no soy dueña de su hálito de vida.
Recordar la fuerza de Sarus en su momento de lucidez, cuando me decía que ella “jamás se rinde”, me desafía a multiplicar en letra, su carácter extraordinario que aún trasunta en una cama, con respirador y tratamientos extremos.
Me pregunto, cada día que comienza, qué parte me toca en la historia de su vida y en qué parte, me toca retirarme y crecer en mi fe.
Nuestra vida es una pequeña parte en medio de una inmensa eternidad. Si sabemos vivir como conviene, nos preparamos ya para el futuro eterno que viene en forma indeclinable.
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